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Tipos de mantenimiento preventivo para vehículos de flota

4 de enero, 2021

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Reducir los costos en mantenimientos de la flota representa un desafío permanente. Para los administradores de vehículos es un apartado de la máxima prioridad junto con el gasto en combustible. La experiencia, y sobre todos los datos, avalan la importancia del mantenimiento preventivo, que debe ser el mayor posible en detrimento del correctivo.  Pero... ¿existen distintos tipos de mantenimiento preventivo? Lo afrontaremos a continuación. 

Tipos de mantenimiento de prevención

Una flota en buenas condiciones de servicio es una flota más eficiente en términos de rendimiento, vida útil de las unidades, consumo de carburante o seguridad, tanto de los transportistas como de las mercancías, si el traslado de bienes es parte de la operativa. 

Evitar los gastos en costosas reparaciones es fundamental para los gerentes de flota, que quieren reducir los tiempos de inactividad de los vehículos en todo lo posible y evitar el pago de reparaciones costosas. Por otra parte, en el caso de contar con vehículos en propiedad, un buen mantenimiento preventivo permite usar durante más tiempo las unidades sin tener que adquirir nuevos modelos.

Mantenimiento preventivo planificado

Con un adecuado programa de mantenimiento preventivo se consigue la deseada anticipación a las incidencias que tarde o temprano surgen en todas las unidades y se maximiza el uso que se puede realizar de las mismas. 

Los mantenimientos preventivos básicos a aplicar en el plan de acción de los vehículos incluyen campos como las pruebas de diagnóstico, la lubricación de los componentes o la sustitución de piezas. En esa inspección completa del vehículo se incluye, además, la lubricación de las distintas piezas, junto con la higienización de los distintos componentes y elementos. 

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Mantenimiento preventivo diario

Aunque a veces queda excluido de las habituales clasificaciones de distintos tipos de mantenimientos preventivos, podemos incluir en este apartado la vigilancia diaria del estado de la unidad. Ésta pasa por comprobar aspectos básicos de la unidad que, de no actuar, se agravarían hasta la llegada del día de mantenimiento marcado por el plan de la compañía. 

Los conductores juegan aquí un papel importante, porque pueden avisar sobre percepciones fuera de la norma o anomalías en las unidades que hayan apreciado durante un trayecto. Esto ayuda a detectar incidencias antes de que se hagan graves. Antes y después de cada viaje, además, deberían revisarse luces, niveles de líquidos, dirección o presión de los neumáticos.

Por ejemplo, se sabe que una presión de los neumáticos baja reduce la eficiencia del combustible y aumenta los tiempos y la distancia de frenado. Lo primero impacta directamente en los costos de la operativa y lo segundo compromete la seguridad. Pero a todo ello hay que sumar el factor medioambiental; un vehículo que consume más carburante contradice el principio de aprovechamiento de los recursos que propone la logística verde. 

Analizar los datos de mantenimiento de manera periódica para detectar posibles anomalías y disponer de alertas de seguimiento contribuye a reducir costos y a eficientar la flota, porque permite encontrar los problemas lo antes posible. El enfoque más adecuado sería, por lo tanto, el de mantener una estrecha vigilancia de la salud del vehículo cada día.

Rentabilidad y satisfacción de cliente

Los diferentes tipos de mantenimiento preventivo aseguran que la operativa es posible en los términos de rentabilidad necesarios. Pero tanto las flotas comerciales como las de transporte también deben prestar una gran atención al cuidado y la previsión de posibles incidencias porque está en juego el poder proporcionar un servicio o la satisfacción de los clientes en el caso de que esperen una entrega.

No solo se trata de que una reparación pueda costar de 3 a 9 veces más que un mantenimiento programado, sino que el retraso derivado de una avería que podía haberse previsto y reparado a tiempo tiene una elevada penalización desde el punto de vista del cliente.

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Los tiempos de inactividad reducen el valor de los vehículos de la flota y la falta de mantenimientos preventivos lleva a arreglos provisionales que no abordan los problemas mecánicos de raíz. Además dificultan la evaluación de cuándo sustituir un vehículo por otro más eficiente. 

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